3 razones por las que un esposo debe amar más a su esposa que a su madre

Como matrimonio deberíamos hacer todo lo que podamos para mostrar amor y respeto para mantener la paz con nuestras familias extensivas, pero nunca a expensas de nuestra relación matrimonial. Nuestros padres deben entender que no es correcto que intenten gobernar nuestro matrimonio. Necesitamos su apoyo, su ánimo y su sabiduría siempre será bienvenida cuando les pidamos consejo. Pero ellos deben respetarnos, a nuestra pareja, a nuestro matrimonio y a nuestra privacidad, pero ¿qué hacer cuando nuestros padres no lo hacen? ¿Debemos permitirles que sigan minando nuestro matrimonio y a nuestra pareja? Ciertamente no.

1.- Sus esposas no deberían sentir que tienen que competir con sus madres por su amor, respeto y adoración

Pueden tener una gran matrimonio Y una gran relación con sus madres, pero el matrimonio viene primero. Además, el tipo de amor que sienten por sus esposas es diferente al que sienten por sus madres. Pueden amarlas a ambas, pero deben atender las necesidades de sus esposas antes que a las de sus madres. Sin excepciones.

2.- Cuando nos casamos, nuestra relación con nuestros padres tiene que cambiar

Cuando nos casamos, nuestra lealtad va primero hacia Dios, luego a nuestra pareja y luego a nuestros hijos (si los tenemos), y finalmente a nuestros padres. Esto no lo he inventado yo. Así diseñó Dios el matrimonio. El libro del Génesis 2,24 dice: “Por eso el hombre deja a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y pasan a ser una sola carne.”

3.- La unidad es necesaria en un matrimonio

Dos no pueden convertirse en uno sin unidad. Esto significa que un esposo y una esposa están en la misma página y se mueven en la misma dirección… física, emocional y espiritualmente. Esto no puede darse cuando un esposo siente que el amar a su esposa le impide de alguna manera amar y respetar a su madre. Amar a una madre y amar a una esposa son dos cosas completamente distintas.

Esposos, sus madres son una parte de ustedes. Ella los crió y fue la primera mujer que los amó y los amará eternamente, pero SUS MADRES NO SON SUS ESPOSAS. Puede que a ellas se les dificulte dejarlos ir, pero ellas deben controlarse por el bien de sus matrimonios. Y, USTEDES deben decirles, de manera gentil pero directa, esta verdad tan vital.

Sus madres siempre serán sus madres y ustedes siempre serán sus hijos. Nada puede cambiar esto. Pero, sus esposas merecen su total entrega. Ustedes prometieron amarlas, protegerlas, servirles e incluso dar la vida por ellas. Ése es un tipo de amor diferente – un amor que sólo puede ser experimentado cuando le ofrecemos nuestro corazón entero a nuestra pareja.

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