¿En qué momento Dios nos asigna nuestro ángel de la Guarda?

Según las Santas Escrituras, todos tenemos un ángel custodio. Esto lo podemos encontrar el Mateo 18:10
"Cuídense, no desprecien a ninguno de estos pequeños. Pues yo se lo digo: sus ángeles en el Cielo contemplan sin cesar la cara de mi Padre del Cielo".

Nuestro ángeles custodio está a nuestro lado, día y noche; ellos hablan con nosotros a través de nuestros sentimientos, imágenes mentales o pensamientos; y en algunos casos, si Dios lo permite, un ángel puede tomar forma física y hablar nuestro idioma.

Es importante aclarar que cuando una persona fallece, aunque se un niño, jamás se convertirá en un ángel.

¿Cuál es el momento exacto en que Dios nos asigna nuestro ángel de la Guarda?

El momento en que Dios todopoderoso nos asigna nuestro ángel de la guarda no está escrito en la Sagrada Biblia; la única referencia la podemos encontrar en el Catecismo de la Iglesia Católica:
“Desde su comienzo hasta la muerte, la vida humana está rodeada de su cuidado vigilante e intercesión. Al lado de cada creyente hay un ángel como protector y pastor que lo lleva a la vida” (CCC 336).

¿pero que dicen los mas famosos teólogos?

Según los escritos de San Jerónimo de Estridón, doctor de la Iglesia y Padre de la Iglesia:
“cuán grande es la dignidad del alma, ya que cada uno tiene desde su nacimiento un ángel encargado de protegerlo”.

San Anselmo de Canterbury, monje benedictino, teólogo defensor de la Inmaculada Concepción de María y Doctor de la Iglesia dice:

“Cada alma está comprometida con un ángel en el momento en que se une con un cuerpo”.

En resumen, podríamos decir que las dos grandes opiniones son:

1) Nuestro ángel de la guarda nos es asignado en el momento de nuestra concepción.

2) Nuestro ángel de la guarda nos es asignado en el momento de nuestro nacimiento. Por lo tanto, cuando un niño está en el vientre de su madre, el ángel de la guarda de la madre, es también el ángel de la guarda del niño.

Hay que recordar que los ángeles son criaturas creadas por Dios, por lo tanto no se les puede adorar como si fueran dioses. Ellos nos pueden ayudar y también pueden interceder por nosotros.

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