¿Qué puedo hacer si me distraigo cada vez que oro?

Hasta los más grandes santos de la historia de la Iglesia tenían distracciones continuas al momento de rezar, pero la diferencia es que sus almas no se afligían por eso, pues conocían lo débil que eran.

La mayoría de nosotros pensamos que estamos orando mal y que nuestra oración Dios no la está escuchando porque nos estamos distrayendo. Pues, es bueno saber que todas las distracciones son una consecuencia de nuestra inestabilidad natural.

Aunque nuestra voluntad puede dominar varias áreas de nuestra vida, muy poco puede hacer sobre la imaginación, los recuerdos e ideas que surgen al momento de la oración.

Tampoco olvidemos que existen distracciones externas que no podemos controlar: dolores en el cuerpo o cansancio, sueño, ruidos de los autos o de otras personas, etc.

Considera estos 5 consejos




1 * No te aflijas ni te impacientes contigo mismo, ya que el alma no es responsable de las distracciones.

2 * Acepta que eres impotente para evitar a un 100% las distracciones y transfórmalo en una ocasión para la humildad.

3 * Es necesario luchar contra las distracciones, pero hazlo con humildad, reconociendo tu debilidad, pidiéndole a Dios ayuda y si es necesario empezar una y otra vez. Hazlo sin lamentarte ni quejarte.

4 * La distracción involuntaria no ofende a Dios.

5 * Si Dios quisiese ser servido sin ninguna distracción, nos habría creado como los ángeles (naturaleza espiritual) libre de las debilidades del cuerpo y de las distracciones que entran por los sentidos.

A medida que Dios te conceda la virtud de no distraerte en el momento de la oración, empezarás a reflexionar y a profundizar en las verdades espirituales de nuestra Fe.

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hombre orando con muchas distracciones