La capilla que recrea la crucifixión a través de sombras

La obra fue premiada en el X Bienal Iberoamericano de Arquitectura.

Una capilla construida en la provincia argentina de Córdoba ha resultado premiada por el X Bienal Iberoamericano de Arquitectura. Se trata de la capilla San Bernardo, en La Playosa, Córdoba, concluida el año pasado.

Emplazada en una zona rural a mitad de camino entre Córdoba y Rosario, a 500 kilómetros de Buenos Aires, la capilla fue elegida como uno de los 26 trabajos seleccionados de entre 194 que ya habían sido preseleccionados por los 21 países participantes para participar de la décima edición del Bienal.

El arquitecto responsable de esta capilla es Nicolás Campodónico, de Rosario, que diseñó el oratorio dedicado al patrono del pueblo para que tenga una íntima conexión con el entorno natural, al punto que es la naturaleza la que, de acuerdo al momento del día, completa el sentido de la obra.

Los diseñadores partieron de la hipótesis de que Cristo cargó sólo con el palo transversal de la cruz en su camino a la crucifixión, y es en el Gólgota donde se une ese poste con el central para que ambos formen la cruz.

Externamente, se visualiza un gran ventanal con dos postes inconexos. Pero internamente, con el ingreso de la luz natural, esos palos cercanos pero sin vínculo aparente, proyectan una sombra con una cruz perfecta sobre una de las paredes de la capilla.

“Diariamente los palos recorren por separado el camino necesario, tal como fuera el ‘Via Crucis’, para finalmente encontrarse y conformar la cruz, ya no simbólica, sino una cruz ritual, donde la pasión vuelve a ocurrir cada día a partir del sol”, se lee en el resumen de la obra.

Hace unos años tuve la oportunidad de hablar con Don Ambrogio Malacarne -monseñor dedicado a la adecuación entre la liturgia y las Iglesias en Italia, ya fallecido- quien me dijo que durante los últimos 2000 años la cruz había sido representada en distintos estilos, proporciones, materiales, pero siempre era una representación, un símbolo. Por el contrario, ésta es una cruz ritual, no rememora, sino que recrea la crucifixión”, expuso Campodónico al diario Clarín.

Otra de las curiosidades es que posee un atrio de poca altura debajo del ventanal desde el que asoman los postes que proyectan la cruz, opuesto al ingreso al oratorio, desde un lateral.

En total la superficie construida es de 92 metros cuadrados. “La obra me llevó 6 años. Y mientras la hice, volví a sentirme un joven de 20 años. Con esa inquietud de no saber qué pasará al día siguiente. Era como una aventura cotidiana, muy demandante. Es una obra de 90 metros cuadrados, en 6 años, prácticamente un anti-récord”, dijo entre risas Campodónico al diario La Capital, de Rosario.

La obra ya había sido premiada durante el XV Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires que tuvo lugar el año pasado, edición en la que obtuvo el premio del Comité Internacional de Críticos de la Arquitectura (CICA) a la Arquitectura Argentina Joven.

El reconocimiento de la Bienal Iberoamericana permitirá que la capilla de San Bernardo sea exhibida en su décima edición, que se realizará en San Pablo, Brasil, entre el 4 y el 8 de julio.

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Capilla Crusifixion