La Anunciación

Del latín eclesiástico annuntiatio "acción y efecto de anunciar, notificar" (siglo I, antes de Cristo). El término Anunciación, es el nombre litúrgico que la Iglesia ha otorgado al anuncio que el Arcángel Gabriel participa a María sobre el nacimiento de Cristo, asimismo, se conmemora su encarnación. La Tradición indica que ocurre en Nazaret en la casa de la Virgen Maria; la narración de este acontecimiento se encuentra en el Evangelio de san Lucas (1, 26-38).

En el primer capítulo del Evangelio de San Lucas se lee:

“Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando le dijo: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo. Ella se conturbó por estas palabras, y discurría que significaría aquel saludo. El ángel le dijo: no temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.

María respondió al ángel: ¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón? El ángel le respondió: el Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios. Dijo María: he aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra. Y el ángel, dejándola, se fue”.

El Pontífice Emérito Benedicto XVI, en su homilía del 20/ VI/2008, destaca:

"En los cuentos, los relatos terminan en este momento: 'Y desde entonces vivieron felices y contentos'. En la vida real no es tan fácil. Fueron muchas las dificultades que Maria tuvo que superar al afrontar las consecuencias de aquel 'sí' al Señor. En las diversas pruebas ella permaneció fiel a su promesa, sostenida por el Espíritu de fortaleza. Y por ello tuvo como recompensa la gloria (...) también nosotros debemos permanecer fieles al 'sí' con que acogimos el ofrecimiento de amistad por parte del Señor. Sabemos que Él nunca nos abandonará. Sabemos que Él nos sostendrá siempre con los dones del Espíritu (...) Dirijámonos, pues, a ella y pidámosle que nos guíe en las dificultades para permanecer fieles a esa relación vital que Dios estableció con cada uno de nosotros. María es nuestro ejemplo y nuestra inspiración; ella intercede por nosotros ante su Hijo, y con amor materno nos protege de los peligros".

Después del Concilio Vaticano II (1962-65), en el documento Lumen Gentium (núm. 56) se le ha reconocido su carácter cristológico, por lo que se celebra nueve meses antes de la Navidad. Iconografía María Santísima, con vestido de época, recibe el anuncio del Arcángel Gabriel.

Y el Verbo se hizo carne en sus entrañas virginales. El Espíritu forma la humanidad de Jesús y la une al Verbo. La Humanidad llega a su punto más alto: Dios se ha unido al hombre en Jesús. No hay cumbre mayor a partir de entonces. Y el gozo embarga el corazón de María llena de Dios, que además de hija de Dios Padre, es, desde entonces, Madre de Dios Hijo.

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La Anunciación del Angel a María