La Inmaculada Concepción de María

Las palabras del Papa Pío IX sobre la concepción inmaculada de la Virgen María:

"Dios inefable, cuyas vías son la misericordia y la verdad, cuya voluntad es omnipotencia y cuya sabiduría alcanza de uno a otro confín fuertemente y dispone todo con suavidad, habiendo previsto desde toda la eternidad la ruina lamentabilisima de todo el género humano que había de derivarse de la culpa de Adán, y habiendo determinado en el misterio escondido desde todos los siglos cumplir por la encarnación del Verbo la primera obra de su bondad con un misterio todavía más secreto, a fin de que el hombre, empujado a la culpa por la astucia de la diabólica iniquidad, no pereciese, contra su misericordioso propósito, y para que lo que había de caer en el primer Adán fuese más felizmente levantado en el segundo, eligió y señaló desde el principio, y antes de todos los siglos, a su unigénito Hijo una Madre, de la cual, habiéndose hecho carne en la feliz plenitud de los tiempos, naciese; y tanto la amó por encima de todas las criaturas, que solamente en ella se complació con señaladísima benevolencia..."

Cuando la Iglesia tuvo plena conciencia de que la concepción de María era doctrina contenida en la Revelación y por tanto, objeto de fe, pasó a ser definida como tal:

"La doctrina que afirma que la Virgen, en el primer instante de su concepción, fue preservada inmune de toda mancha del pecado de origen por una singularísima gracia y privilegio de la omnipotencia divina y en atención a los méritos del Redentor del género humano, es doctrina revelada y ha de ser así creída por los cristianos".

María, Virgen madre y puerta celestial a través de ti nos ha llegado la salvación todas las gracias brotan para nosotros a través de tus manos, y por tu nacimiento, Madre de Dios, anunciaste la alegría a todo el mundo: de ti nació el Sol de justicia, nuestro Señor Jesucristo.

¿Pudo Dios preservar a ciertos ángeles de toda mancha de pecado, y no podía preservar a su propia Madre?

¿Pudo Dios crear a Eva sin mancha de pecado y no iba a poder crear el alma de María sin esa mancha?

Y si pudo hacerlo y le convenía hacerlo, ¿por qué no iba a hacerlo?

Amada María y amado Jesús mío, que vivan siempre en mi corazón y en el de todos los que os aman.

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