La Sagrada Familia

La fiesta de la Sagrada Familia, es un momento en el año de la Iglesia en el que celebramos la decisión de Dios, el cual quiso nacer dentro de una familia para que tuviera alguien que lo cuidara, lo protegiera, lo ayudara tal a como era.

Cuando Jesús nace en el seno de una familia, Jesús lo que hace es santificar a toda la familia humana y esa es la razón por la cual veneramos a la Sagrada Familia como Familia de Santos.

¿Qué podemos decir de la Sagrada Familia?

San José y nuestra madre, María, cuidaban al niño Jesús, se esforzaban y trabajaban para que nada le faltara, tal como lo hacen todos los buenos padres por sus hijos.

Recordemos que José era solamente un carpintero, y Jesús le ayudaba en sus trabajos, ya que después lo reconocen como el “hijo del carpintero”.

Por otra parte, su santísima Madre se dedicaba a cuidar que no faltara nada en la casa de Nazaret.

Tal como era la costumbre en aquella época, los hijos ayudaban a sus madres moliendo el trigo y acarreando agua del pozo y a sus papás en su trabajo. Podemos suponer que en el caso de Jesús no era diferente. Jesús aprendió a trabajar y a ayudar a su familia con mucho amor y respeto.

¡Qué enseñanza nos da Jesús, quien hubiera podido reinar en el más suntuoso palacio de Jerusalén siendo obedecido por todos! Él, en cambio, rechazó todo esto para esconderse del mundo obedeciendo fielmente a madre María y a José y dedicándose a los más humildes trabajos diarios, el taller de carpintería de José.

Evangelio de la Sagrada Familia

Lectura del santo evangelio según san Lucas 2:41-52

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por la fiesta de la Pascua.
Cuando cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.
Estos, creyendo que estaba en la caravana, anduvieron el camino de un día y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén buscándolo.
Y sucedió que, a los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.
Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre:
«Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados».
Él les contestó:
«¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?».
Pero ellos no comprendieron lo que les dijo.
Él bajó con ellos y fue a Nazaret y estaba sujeto a ellos.
Su madre conservaba todo esto en su corazón.
Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres.

Palabra del Señor.

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